Esta es una pregunta que siempre me asalta cuando, en mi Revisión Semanal, alcanzo los niveles de 12 y 15 mil metros (para una explicación de lo que hablo pueden referirse a este post de DuTudú).
La mayoría de las que conozco son malas: declaraciones que están cuidadosamente colocadas en bellos marcos adosados a muros de oficina; pero, las peores son aquellas que están impresas en un hermoso papel, relatos largos y detallados que son difíciles de memorizar y de bajar a la realidad cotidiana de la persona, para liberar su energía y potenciar a la sociedad, demasiado largas para preocuparse por ellas. Nadie habla de ese modo.
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Hace un rato leía, en 
